Inauguran aeropuerto El Aguacate, en Olancho, Honduras

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El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, inauguró el sábado en Olancho (este) el aeropuerto de El Aguacate, que en los años 80 sirvió como base a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos para el combate contra los movimientos revolucionarios en Centroamérica.

“Ocupamos una infraestructura que permita que los productos agrícolas puedan sacarse al mercado”, afirmó el mandatario en el discurso inaugural de la obra, construida unos 230 kms. al este de Tegucigalpa, en el departamento donde él creció y posee vastas extensiones de tierra cultivables que dedica a la agricultura extensiva.

La construcción del aeropuerto con una pista asfaltada e instalaciones mínimas para la atención de pasajeros y manejo de carga empezó en 2007 durante el gobierno del derrocado Manuel Zelaya, también originario de Olancho, el departamento más extenso de Honduras, con una vocación forestal y agrícola.

“Las obras de Olancho son prioritarias (…) porque le debemos mucho al  pueblo olanchano y esta gran obra mucho va a ayudar a este departamento y a los amigos de la Mosquitia, tan olvidados”, resaltó Lobo.

La pista de El Aguacate tiene 25 de metros de ancho y una longitud real de 2.300 metros, pero sólo son utilizables 1.600.

Por lo tanto, únicamente es apta para el aterrizaje de pequeñas aeronaves, como las ATR-42 de 48 pasajeros que vuelan internamente entre los departamentos de Islas de la Bahía, Atlántida, Gracias a Dios (la Mosquitia) Cortés, (todos en la costa del Caribe) y, en el centro del país, Francisco Morazán (donde queda Tegucigalpa).

Según las autoridades de Aeronáutica Civil, empresas como Central American Airways, Taca Regional y Aerolíneas Sosa están interesadas en usar la nueva terminal aérea para vuelos internos.

Con El Aguacate, Honduras dispone ya de seis aeropuertos con pistas asfaltadas, de los cuales cinco son internacionales: Toncontín en Tegucigalpa, Villeda Morales de San Pedro Sula (norte), Golosón de La Ceiba, Juan Manuel Gálvez de Roatán y la base militar de Palmerola.

Esta última fue construida por Estados en 1984 para luchar contra los movimientos revolucionarios en la anterior capital hondureña, Comayagua, 70 km al norte de Tegucigalpa, y en ella aún permanece un promedio de 500 soldados norteamericanos.

Además, hay una pista a nivel de asfalto sub-base en Choluteca, 130 km al sur de la capital.

El Aguacate, donde ya había una pista de tierra, fue utilizado en los años 80 por la CIA como base de abastecimiento y de entrenamiento de los rebeldes contrarrevolucionarios, más conocidos como “contras”, que intentaron sin éxito, con el apoyo de Estados Unidos, derrocar al izquierdista gobierno sandinista de Nicaragua.

Durante el gobierno de Carlos Roberto Reina (1994-1998) la fiscalía de derechos humanos hondureña hizo excavaciones en las proximidades de la pista, donde se descubrió un cementerio clandestino de los rebeldes nicaragüenses y se exhumaron decenas de cadáveres que fueron trasladados a Nicaragua. Nunca se supo si los sacaron todos. (La Tribuna/AFP).

 

 

 

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