Terror y zozobra en frontera entre Honduras y Nicaragua

rio coco

El temor reina en tres poblados en el corredor fronterizo del río Coco Segovia, entre Honduras y Nicaragua, ante las supuestas amenazas de grupos armados  que estarían colaborando con el narcotráfico.  (La Prensa de Honduras)

Vecinos de las comunidades San Pedro, El Carrizal y Santa Isabel pertenecientes a Nicaragua claman por ayuda y piden que los Ejércitos de ambos países que controlen el sector antes de que la sangre siga corriendo.

Diario La Prensa de Nicaragua publicó la semana anterior una reportaje que detalla la situación en las tres comunidades.

La publicación menciona que los ataques se han intensificado después de la muerte del nicaragüense Vinicio Martínez, junto con sus cuatro hijos, a manos de un grupo denominado narcos liderado supuestamente por hondureños.

Martínez fue asesinado en diciembre, y desde entonces los narcos comenzaron a delinquir de manera abierta contra todos los habitantes del sector, según las denuncias.

LA PRENSA contactó a Ramiro Archaga, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta General Paz García, asentada en La Mosquitia, quien informó que  se hacen coordinaciones conjuntas con el Ejército nicaragüense para vigilar la zona y que están atentos ante cualquier movimiento irregular en la zona.

La denuncias

Diario La Prensa de Nicaragua registra las denuncias de varios pobladores de río Coco arriba, en Waspam, sobre la grave situación de inseguridad que enfrentan, debido a la presencia de un remanente de nativos hondureños que aparentemente colaboraban con el narcotráfico en la comunidad hondureña Awasbila, dividida con comunidades indígenas de Nicaragua por las aguas del río.

En su relato, los pobladores aseguran que la situación se agudizó en el pasado diciembre cuando los hombres armados asesinaron a Vinicio Martínez y sus cuatro hijos, todos nicaragüenses, quienes se radicaban en este poblado de la Mosquitia hondureña.

Los denunciantes relataron que tras el asesinato de Martínez y sus hijos, el resto de la familia huyó hacia las comunidades nicaragüenses y cuando dos hijos del occiso buscaban atención médica, los hombres armados cruzaron el río en territorio nicaragüense, los persiguieron y se los llevaron.

Según las informaciones, los muchachos aparecieron muertos días después en el lugar y fueron enterrados en San Pedro.

Después de esta matanza, los pobladores de San Pedro, El Carrizal y Santa Isabel viven aterrorizados, y supuestamente han sido amenazados por los delincuentes armados, quienes ante la posibilidad que los pobladores venguen la muerte de la familia, toman medidas y han comenzado a intimidar a las tres comunidades.

Desde la semana pasada relatan los denunciantes que los narcos cruzan de noche al lado nicaragüense  y aseguran que amenazan a la gente con quemar escuelas e iglesias; y los mantienen sitiados, por lo que nadie sale de las viviendas.

La situación llega al extremo que hay preocupación en los pobladores porque los alimentos han empezado a escasear, no pueden salir a las tierras a trabajar.

Si las autoridades no toman medidas, aseguran que o mueren del ataque de los hondureños o por la falta de alimentos.

Honduras investiga

A pesar de las serias denuncias que los pobladores ponen a  través de medios de comunicación nicaragüenses sobre que el control en la zona está bajo el dominio de los hombres armados de Honduras, en el sector aún no hay presencia militar.Ramiro Archaga coordinaba con elementos del Quinto Batallón de Infantería asignado a la zona para que se investigaran los hechos denunciados. Del lado nicaragüense se informó que a la zona se desplazaron soldados del Ejército, pero Orlando Palacios, vocero de esa institución, solo afirmó que el caso está “en exploración”.

Las comunidades afectadas desde el viernes claman por ayuda a los gobiernos de Daniel Ortega y Porfirio Lobo Sosa para que tomen acciones conjuntas, que envíen presencia militar a la zona y que se desarme a los grupos que siembran el terror de la zona. La falta de comunicación telefónica ha limitado que se informe de la serie de atropellos que comunidades hondureñas y nicaragüenses viven en la zona.

Según informes, la principal fuente de ingresos para los habitantes de La Mosquitia es el narcotráfico, de ahí que esa ilícita actividad ya es vista como una forma de trabajar. Mucha de la droga que comercializan los misquitos es la que dejan abandonada los narcotraficantes cuando son descubiertos por las autoridades en su travesía por llevar el alcaloide a los Estados Unidos.

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